Por Jorge Pablo Piccolo.- Técnico Superior en Periodismo Deportivo.
No es el mejor, es distinto, lo sabe, pero lo ignora. Reconoce sus errores, reconoce sus flaquezas, reconoce la dureza de sus decisiones, pero cambió dolor por una sonrisa que contagia como su dentadura perfecta en un regreso perfecto. Hasta salir campeón le salió a la perfección porque a la semana se volvió a lesionar…
Está marcado por sus condiciones, pero también ignora que puede venir… y entonces no deja nada librado al azar. En lo fortuito también hay mala suerte y Marc ignoró lo que le podría pasar pero supo y sabe cómo resolverlo. Movió más piezas de ajedrez que los maestros de tablas y se puso en jaque él mismo para llevarse como peón hasta la línea final recuperando una ficha que lo ponga nuevamente en partida.
Es un ignorante nato, no sabe lo que viene después porque antes hizo todo para lograr lo que quería. Tiene más capacidades para ser distinto que maneja inclusive los sentimientos de personas que no conoce. Hace llorar de emoción a un indonesio, un argentino, un japonés o un brasileño que solo quiere ver al 93 ganar y brillar.
Corre más por pasta (la económica) y porque le sobra pasta (la de condiciones). Es motivación para muchos y aunque los abucheos en Mugello parecieron en contra, en el fondo los italianos abuchearon la bronca de que Márquez no sea italiano. Marc los ignoró mostrándoles que corría con los colores de ellos, como dejándolos pensar de regreso a sus hogares.
Lo que se ignora no es lo que no se sabe, es lo que no se reconoce. Si Marc no hubiera aceptado más sus errores que sus virtudes y aciertos, la historia del más distinto de los distintos, hubiera sido una hoja en blanco o un posteo en redes sin tipear. Sin embargo Márquez no desconoce lo que sabe, pero sabe que debe cerrar sus ojos en su mente y tenerlos abiertos para que cada regreso que tuvo no pase ignorado.






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